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la dejó atrás y ahora silba apretada entre la tierra y el mar Ata en las palmas el pelo Que huele a Atlántico salvaje A Cabo Cabrón se asoma y atisba Careyes, manatíes que trajo el mareaje Desanda sus pasos torcidos Hacia la playa, al Rincón es que baja de noche, Le aterra el negro, no podrá nadar Con esos enclenques pies, (Los dos del revés)
A Ya no tiene sitio en el conuco entre los mameyes, Ya no rapta muchachos Entregados y devorados luego, Saboreados con lujuria siempre nueva e inocente La apalearon, la extirparon, desterrada al fin del mundo Come lambí y el pelo gris de sal Suerte que compay José el pescador Le regala auyamas y tres langostas Que ella aún no supo atrapar Y su hijo Josito, el temblón y fuerte, Le hace el amor sin preguntas Sin mirar de reojo a sus pies desbaratados. |
| Miguel September 19, 2006 09:29 AM PDT Tijeretazos, costuras y ritmo cascao para un poema localista (Rep Dominicana) con ánimo generalista (o similar). Hola de nuevo Winstaniana, se te extrañaba ;). Me alegra de que te haya gustado y sí, las melusinas y la Ciguapa probablemente fueron (sean) primas segundas :) Siento no poder ayudarte con el blog! No conoces a alguien más que tenga blog en Blogger? | ||
| winstaniana September 19, 2006 12:33 AM PDT No sé por qué al leerte pensé en las melusinas. ¡Hermoso poema! Saludos. | ||
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